Abelardo Araya: una muerte que se pudo prevenir


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Por: Dr. Anonimous, colaborador de quevarasdemae.wordpress.com

Abelardo Araya. Supongo que cualquier persona gay, o no gay, que consulte regularmente los periódicos, debe de estar familiarizado con este nombre. Abelardo Araya, era, fue, un “activista de derechos homosexuales” (¿humanos?), dice La Nación del día de ayer, y aunque nunca lo conocí personalmente, me atrevo a decir que también era un hombre valiente, de un gran coraje y un incansable luchador, que más de una vez dio la cara por mí, por usted, por todos los gays de Costa Rica; su obra es sin duda inigualable en la historia homosexual de este país, y su labor es digna de admirar, pero no me referiré a eso en este artículo, sino a lo que más me llamó la atención de la nota periodística publicada ayer: la causa de muerte. “Al parecer, Araya, de 42 años, falleció por causas naturales vinculadas con padecimientos del corazón, presión alta y diabetes”, nos dice una vez más La Nación, o sea, Abelardo fue víctima de varias enfermedades crónicas, o “enfermedades no comunicables”, lamentablemente muy de moda en estos días.

Las enfermedades no comunicables (NCD por sus siglas en inglés), son la principal causa de muerte a nivel mundial, y cobran millones de millones de vidas cada año, y según datos recientes de la OMS, de todas estas muertes, el 48% están vinculadas a problemas cardiovasculares, y algo más sorprendente aún es que aproximadamente 9 millones de estas muertes se pueden prevenir (aquí va incluido Abelardo), si la persona lleva un estilo de vida saludable, lo cual se resume en no fumar, no beber en exceso, , consumir frutas, vegetales, mantener una dieta baja en grasas y alimentos procesados, realizar deporte, entre muchas cosas más, algunas muy de sentido común y que por lo tanto omitiré en este texto, pues no pretendo dictar órdenes, y mucho menos dogmatizar, sino por el contrario, aconsejar, y compartir con aquellos interesados algunas razones, o “excusas” para hacer ejercicio, que van desde un incremento de las habilidades cognitivas a prevención y reversión de la enfermedad.

Está comprobado científicamente que a partir de los 45 años, comienza a darse en las personas un declive o debilitamiento cognitivo, es decir, ya a esta edad empieza a fallar la memoria, cuesta más concentrarse, comprender un texto, se dificulta el pensamiento abstracto y la ubicación espacial; obviamente estos cambios son más visibles en unos individuos que en otros, pero de que se dan es un hecho, y lo grave del asunto, es que muchos de esos casos pueden terminar en Alzheimer o demencia senil, enfermedades que hasta el momento no tiene cura, pero las buenas noticias, es que se pueden prevenir, y sí, la medicina preventiva es más barata que el tratamiento (por más cliché que suene).

En el 2001, científicos de la Universidad de Harvard y Beth Israel Medical Center, realizaron un estudio con 5925 personas de 60 a 65 años de edad, y que estuvieran sanas, o por lo menos en el sentido de poder realizar actividad física sin ningún impedimento. A estas personas se les hizo un test de memoria y otras habilidades cognitivas antes de iniciar con el estudio, el cual duro 8 años. A todos se les pidió llevar un diario sobre cuanta actividad física realizaban semanalmente, indicando el tipo de actividad, la duración, distancia recorrida y la intensidad de la misma; al final de los 8 años que duró el estudio, se volvió a aplicar de nuevo el mismo test de memoria, y los resultados fueron verdaderamente sorprendentes: las personas más activas tenían un 30% menos riesgo de desarrollar desgaste cognitivo, y se comprobó también una de las hipótesis que dieron inicio a dicha investigación: lo que realmente importa es el tiempo dedicado a la actividad física y la distancia recorrida, no la velocidad, o sea, la intensidad del ejercicio.

Los resultados del estudio mencionado anteriormente, concuerdan con los del psiquiatra inglés Marcus Richards y colegas, de la University College of London, el cual en el 2003 hizo un estudio muy similar con 1919 personas, y descubrió que, por un lado, las personas físicamente y consistentemente activas, tenían un 53% menos riesgo de padecer Alzheimer, mientras que por otro lado, los sedentarios o inconsistentes, tienen menos o ninguna protección contra este tipo de males.

El ejercicio también promueve la creación de nuevas neuronas, proceso conocido como neurogenesis, según lo descubierto recientemente por científicos de la Universidad de Columbia; en otras palabras, el ejercicio nos hace más inteligentes, y no por nada ya alguien dijo: “Fit body = Fit mind” (“…but empty mind is a different story…”) (v.g.: los chicos de Combate).

Pero no es cualquier tipo de actividad física la que nos brinda estos beneficios, tiene que ser una que mantenga nuestras pulsaciones a un ritmo de 130 a 170 p/min, es decir, lo importante es permanecer dentro del rango aeróbico cardiaco. (Lo siento por aquellos aficionados al gym, pero levantar pesas tal vez no sea la mejor opción, y no les brinde tanto beneficios como correr, nadar, andar en bicicleta, jugar tennis o caminar; aparte al gym no se va para perder peso, por más que hable la gente, levantando pesas no se queman suficientes calorías como para adelgazar; al gym se va a tonificar (ganar peso aumentando la masa muscular), o a entrenar resistencia; en lo personal considero absurdo y sin sentido que alguno de los 59.4% de los costarricenses con sobre peso, de los cuales, un 20,4% padecen de obesidad, paguen la mensualidad de un gym para que los pongan a correr en las bandas sin fin o los dejen una hora en la bicicleta, habiendo tantas opciones y lugares para realizar actividades aeróbicas al aire libre, aunque claro también está el factor motivación, pero eso ya es tema aparte).

Tal vez se pregunten que tendrá que ver la demencia, el Alzheimer, las neuronas y todo eso con Abelardo Araya, ¿no?, tal vez nada, pero la salud mental es la base de la salud en general, tema muy amplio que no voy a profundizar puesto que no viene al caso. Decidí enfocarme en estos aspectos, pues ya mucho se ha hablado de los beneficios de la actividad física a nivel fisiológico, y en especial cardiovascular; y de nuevo, supongo que cualquier persona que frecuente regularmente los periódicos, o que cuente con acceso a internet, debe de estar al tanto de todo esto, pero por mencionar algunos, solo el hecho de que nos ayude a mantener bajos los niveles de LDL (el colesterol malo), y a elevar los de HDL (el bueno), a mantener un peso adecuado con respecto a nuestra altura y composición ósea, con que sea capaz de revertir la ateroesclerosis coronaria severa sin el uso de drogas ni intervención quirúrgica, es más que suficiente.

La salud es lo más importante que tenemos, la salud lo es todo, y vale mucho más que cualquier catalogación o (autocatalogación) de “bear” o “chubby”, que estoy seguro que más de uno anhela… Parafraseando a una amiga (con la cual discutía hace poco sobre el tiempo y la importancia de vivir en el presente pero pensando en el futuro), tenemos que “asumir la responsabilidad de moldear el futuro con decisiones presentes sabias, para luego no echarle la culpa al destino…” (M.A.), esto es demasiado cierto y como con la salud no se juega, es mejor comenzar a cuidarla desde ya.
Estoy seguro de que la muerte de Abelardo se pudo haber prevenido, pero lo hecho hecho está, y aunque nunca pude conocer en persona al que me motivo a escribir estas líneas, de una forma u otra su muerte me llegó.

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