La vida en limpio, un vividor cualquiera


vividor

Hace algunos meses una entrada (post) de este tipo no me pasaba por la cabeza, y es que mi capacidad de ganar dinero o buscar mecenas; parecía no tener límites.  Pero hoy mismo dando una vuelta en la página del Banco de Costa Rica, me he encontrado con un balance a favor representado por un número de apenas cuatro dígitos, así inicia mi vida con siete rojos.

Augurada por una ida a la Sala Garbo, sudando nervioso mientras mi tarjeta era deslizada en la boletería, y reusando cenar esa noche en un restaurante por miedo a que al final mi acompañante no se ofreciera a pagar la cuenta completa, un nerviosismo generado de la nada pues sabía que tenía una cena ya ganada, aun así el miedo a un desliz no me lo permitió.

Me gusta pensar que llevo mi vida sin estar atado a las cosas, puedo ir y venir, imaginar y poner en práctica minutos después. He recibido más de una vez elogios por mi actitud, más de una persona se me ha acercado atraído por el mundo totalmente diferente que creen ver en mí, pero seamos honestos uno puede terminar exhausto al cabo de un tiempo, nadando contra corriente y viviendo una vida que no se puede sostener.

Algunas personas que buscan sexo rápido o un relación pasajera, tienen  en su mayoría un olfato refinado, son capaces de percibir las más leves indicaciones de posibles problemas.  Estoy consiente que unos buenos tennis, un jeans perfecto, una camisa linda y un pelo correcto hacen maravillas. Ayer mismo me auto rasuré en casa, con la misión de no liberar el más mínimo aroma de desesperación o ahogo en el aire.   Sonreír, sonreír, sonreír, la primera impresión es la que cuenta.

Un buen día se puede estar en Subway disfrutando de un sandwich, cortesía de un aparecido cualquiera, o de un man que llama y se comunica   de vez en cuando. No me considero un vividor, pero tampoco estoy dispuestos a desaprovechar una invitación. He visto a personas blandir frente otras las llaves con insignia de Mercedes, BMW, AUDI; armas brillantes que abren puertas y facilitan el guiño de un ojo. Tal vez por eso la desnudez de un sauna puede democratizar un poco el antiguo arte del cortejo, pero en la calle los factores para el triunfo son muchos.

Voy a dar otro repaso a mi agenda, solucionar las cosas un día a la vez, y una persona a la vez.

Esta entrada no es más que el fluir del pensamiento de un bloguero, una mañana muy soleada.

quevarasdemae@gmail.com

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